02 febrero, 2015

Visa de India para mexicanos


Si estas por viajar a India de mochila o por tu cuenta (esto es sin un tour o agencia de viajes), eres mexicano y no sabes cómo tramitar la Visa, ésta guía te va a ahorrar muchos dolores de cabeza, vueltas a Polanco y hasta dinero. Mi novia y yo acabamos de tramitarla y habría sido fantástico que alguien nos hubiera dicho todo esto antes. En internet no hay mucha información y las guías de viajes siempre están escritas para ingleses, españoles o gringos, por lo que no aplican para nosotros. No te preocupes, aquí te diremos todo lo que necesitas saber. Lo más importante es tener paciencia, mucha paciencia.

Primero que nada, los pasos para solicitar cualquier tipo de Visa son los mismos. En la página de la embajada dicen que el trámite es muy sencillo y que solo se debe llenar el formato de solicitud y presentarse con los documentos correspondientes. No es por ser contreras pero, la verdad, les crean nada. En la práctica no es así, por lo que en El Glouton hemos hecho nuestra propia guía que les ayudará a que el proceso sea menos complicado y doloroso. Así es que prepárense un buen café y siéntense a leer con calma estos nueve pasos.

01 Planeación

Suena obvio, sobre todo si uno justamente está planeando ir a India, pero es algo que van a necesitar en el proceso de solicitud de Visa. Lo primero es tener una idea del tiempo que van a estar en India,  el recorrido que quieren hacer, incluyendo ciudades o pueblos, y de preferencia las fechas tentativas del viaje. Recomendamos ampliamente no tener los vuelos comprados, sino reservados únicamente. Sabemos que es difícil pero si lo pueden hacer, háganlo. Además, va a ser de gran utilidad tener, al menos, el primer hotel al que vayan a caer reservado. Hay varias páginas que permiten reservar hoteles de todo tipo sin hacer ningún pago y, lo mejor de todo, permiten cancelar fácil y rápido a través de su página web o de la aplicación para móviles, por ejemplo Booking.com. Lo único es que siempre hay que recordar que los precios que se ofrecen en estos sitios, al menos los que corresponden a India, muchas veces no son del todo los más baratos. Incluso si es el alojamiento más económico del sitio, siempre habrá más baratos, pero al final es muy útil si uno quiere reservar y cancelar sin costo.
Sobra decir que dentro la planeación necesitarán tener un pasaporte mexicano con vigencia al menos 6 meses posterior a su salida de India.

02 Seleccionar el tipo de Visa que aplica para el viaje

Existen diez tipos de visas para viajar a India, pero para un viaje de mochila, y aunque en la página de la embajada diga otra cosa, debes tomar en cuenta que solo aplican las de turismo (T), tránsito (TR) y entry (X). En la página oficial de la embajada de India en México, las Visas son descritas de la siguiente manera: 

- Turismo (T): Entradas múltiples, válida desde 6 meses hasta 5 años, sujetos a aprobación; no puede ser extendida y no puede hacerse un cambio de tipo de visa.
Costos
- 6 meses, entradas múltiples: $560 MXN / $40 US
- 1 año, entradas múltiples: $910 MXN / $65 US
- 5 años, entradas múltiples: $1,820 / $130 US

- Tránsito (TR): Únicamente aplicable para aquellas personas que necesiten transitar por India en una conexión, pero con un destino final distinto. Tiene una duración de hasta 3 días y solamente por los siguientes 15 días después de ser expedida.
Costos
- 15 días, entrada única o doble: $280 MXN / $20 US

- Entry (X): Teóricamente aplicable a personas de origen indio o casados con una persona de nacionalidad india. Válida de 1 a 5 años, con múltiples entradas y aplicable para estudiar yoga en instituciones reconocidas. Es posible extenderla en India.
Costos
- 1 año, entradas múltiples: $1,680 MXN / $120 US
- 5 años, entradas múltiples: $2,800 MXN / $200 US

Es importante que se seleccione correctamente el tipo de Visa que se requiere desde el momento de aplicar, sin embargo es posible que los oficiales otorguen un tipo diferente, según su criterio, o simplemente la aplicación sea rechazada, todo sin posibilidad de reclamación por parte del solicitante. Además, de ser así, será necesario ir a pagar a la embajada la diferencia de costos. Uno pensaría que si se quiere viajar por razones de turismo no habría porqué solicitar una Visa de otro tipo que no sea turismo, sin embargo no hay que confiarse. En nuestro caso nos otorgaron una Visa tipo Entry, siendo que solamente queríamos ir de turismo, no conocíamos a nadie y no pensábamos tomar ningún curso de meditación ni nada parecido, con el consecuente pago extra.

03 Llenar el formato de solicitud

El siguiente paso es el llenado de la solicitud de forma electrónica. Para ello deberán tener listos todos los datos que ya mencionamos en los puntos anteriores, además del número de pasaporte y datos de contacto en caso de emergencia. Aquí se puede encontrar el formato de solicitud.

Es importante tomar en cuenta que al final del formato se asignará una fecha en la que deberán presentarse en la embajada con todos los documentos necesarios. Esto deberá tenerse muy en cuenta  ya que en ninguna parte de la página de la embajada dice que se necesita una cita, sin embargo no se atiende a nadie sin ella. En nuestro caso se estaban otorgando fechas más o menos diez (10) días adelante, e incluso supimos de algunos viajeros que encontraban el sistema saturado y no se proporcionaban citas, así que hay que tener en cuenta las fechas del viaje y hacer el trámite con anticipación. No vale la pena presentarse sin cita.

No hay que olvidar que el proceso toma tiempo, sobre todo si se requieren documentos extras. En nuestra experiencia, y si el oficial considera que el expediente está completo, un mes y medio de anticipación para empezar con el trámite es suficiente.

04 tomarte las fotos

El siguiente paso es ir a tomarse un juego de fotografías de tamaño pasaporte. No obstante deberán tomar en cuenta que en los requisitos mencionan un tamaño articular de 2 x 2 pulgadas, cuando en cualquier estudio fotográfico el tamaño pasaporte es distinto. Nosotros no quisimos arriesgarnos y las pedimos del tamaño específico. Lo bueno fue que el señor del estudio conocía a la perfección que se trataba para la embajada de India.

05 armar tu expediente completo

Este punto es muy relevante, por no decir el más importante, ya que en ningún lugar del sitio de la embajada se indica con claridad cuáles son los documentos concretos que se deberán presentar. Sin embargo, sobre todo para el caso de un viaje de mochileros, sin guías ni tours prehechos, presentar la documentación completa es fundamental para lograr el visado y, sobre todo, para evitarse vueltas y pérdida de tiempo (y dinero, para el caso).

En cuanto a los papeles que se deben presentar, tanto en la página web como si llaman para pedir información, les dirán que se deben presentar los documentos probatorios de la información que aparece en el formato de solicitud, pero ¿cuáles son estos? En nuestra experiencia, así como en conversaciones con otros viajeros, creemos que estos son los mínimos indispensables, aunque pueden requerirse otros, dependiendo del oficial:

- Formato de solicitud debidamente llenado e impreso. Hay que tener mucho cuidado en imprimirlo correctamente sin que se corte ningún borde ni código, sobre todo en el borde inferior de la página.
- Dos Fotografías no adheridas. Es mejor llevarlas sueltas y dejar que el personal de la embajada las adhiera a su gusto.
- Copia del pasaporte. Grande y claro.
- Boletos de avión confirmados. De ser posible hay que presentar los vuelos confirmados de ida y de vuelta aunque esto es algo truculento. Es posible, como nos sucedió a nosotros, que el trámite se retrase lo suficiente como para tener que postergar la salida e, incluso, cancelarla si no se aprueba la Visa. Así es que nuestra mejor recomendación es tratar de tener vuelos únicamente reservados, que permitan cambio de fechas o que puedan ser cancelados sin costo.
- Itinerario detallado. Es casi seguro que habrá que presentar el itinerario detallado del viaje, incluso si no se pretende ir en un tour, y de preferencia con hoteles reservados. La verdad es que si uno pretende ir a India de mochila, es prácticamente imposible tener un itinerario detallado con hoteles reservados y todo. Hay mil variantes que pueden hacer que las fechas cambien y el viaje se modifique. Al final eso es parte de viajar por cuenta propia. Sin embargo para el oficial de la embajada esto no tiene importancia. Así, nuevamente, nuestra mejor recomendación es hacerse de una serie de reservaciones confirmadas en páginas como Booking.com, presentarlas y después, cuando se tenga la Visa en la mano, cancelarlas.
- Estados de cuenta bancarios. Para mi esto ya es un poco demasiado pasarse de la raya con la vida personal pero bueno, uno hace muchas cosas con tal de viajar. Habrá que incluir en el expediente un comprobante bancario con suficientes recursos para garantizar la solvencia del viaje. En caso de tratarse de una pareja o varias personas viajando juntas, lo mejor es presentar ambos estados de cuenta junto con una carta adjunta que explique que los gastos será compartidos y que se trata de fondos comunes.
- Comprobante de ingresos. Por si no fuera suficiente con presentar las cuentas bancarias, es recomendable mostrar si se cuenta con ingresos mensuales extras para complementar los fondos del viaje.
- Seguro de gastos médicos. Este fue el único documento que nosotros no presentamos y que no nos fue solicitado, sin embargo supimos de varios viajeros a los que si, sobre todo si se trata de adultos mayores, así que no hay que descartarlo.

Finalmente hay que presentar el expediente solo en un juego, sin olvidar que la solicitud deberá estar formada en original por el aplicante, incluso si se está haciendo el trámite por un tercero.

06 Presentarse el día de cita

El día de la cita llegó y deberán tener el expediente listo y armado. Dado que la dinámica en la embajada cambia dependiendo de quien esté despachando en la entrada, nuestra mejor recomendación es llegar a las 9:00 am, y estar dispuesto a pasar toda la mañana ahí, incluso si se tiene cita para otro horario. Si se tiene un poco suerte ese día se dejará pasar a los solicitantes conforme vayan llegando, si no habrá que esperar a la hora de la cita. Es cosa de gustos. Ese día hay que llevar el dinero correspondiente al pago de la Visa, en efectivo, tomando en cuenta que únicamente se aceptan pesos mexicanos y dolares estadounidenses. No es posible pagar con tarjeta.

07 Durante la cita

Ya en la embajada no hay mucho que hacer más que esperar. Hay que tomar en cuenta que uno no se entrevista directamente con el oficial o el cónsul, sino con un empleado de la embajada. Por esta razón el expediente deberá ser lo más claro y preciso posible, además de estar completo completo por supuesto, ya que es muy poco probable que la persona que recibe los papeles explique alguna particularidad al oficial, en caso de ser necesario.

Al final, y si todo está en orden con el expediente, deberán entregarte un comprobante del pago realizado en donde se indicará la fecha de entrega, en caso de que la Visa sea aprobada. Si no es así y hace falta algún documento te indicarán en ese momento, según el criterio del que recibe los documentos, aunque también pueden avisarte otro día, después de que el oficial no haya revisado. Así que deberás estar al pendiente del teléfono que hayas proporcionado. Como recordatorio final hay que mencionar que se quedarán con el pasaporte así que si se pretende tramitar varias Visas habrá que ser paciente. A la fecha de nuestra solicitud la demora para la entrega de Visas ya aprobadas era de aproximadamente diez días.

08 Espera

Es posible que, cuando el oficial revise el expediente, decida que hace falta algún documento extra. En este caso te lo harán saber por teléfono o por correo electrónico y deberás presentarlo a la brevedad para no demorar el proceso. Es importante considerar que si es así, la fecha que te dieron de entrega ya no será válida y te indicarán una nueva hasta que el expediente haya sido completado.
Algo que vale la pena mencionar es que a nosotros nos dijeron que en la práctica no se niegan Visas de turismo, sino que se solicitan más y más documentos extras hasta que el oficial quede satisfecho con la información. No sabemos si esto sea cierto o no, pero en la realidad es que se pierde muchísimo tiempo entregando documentos adicionales por lo que lo mejor es tratar de llevar todo lo más completo posible. Siempre es mejor que sobre y no que falten papeles.

09 Recoger tu Visa

Si no fuiste notificado para entregar ningún documento adicional, lo más probable es que la Visa haya sido aprobada y se puede recoger el día indicado, aunque no está de más llamar un día antes, por la tarde, para confirmar. La entrega de visas es estrictamente después de las 4.00 pm, sin importar el caso, por lo que no vale la pena presentarse antes. Ese día, el único documento que será solicitado es el comprobante de pago en original. No está de más decir que hay que revisar que sea el pasaporte correcto y que la Visa sea la solicitada.


Como consejo final hay que entender que no se trata de un proceso bien establecido y definido, sino que es muy discrecional y depende de las personas que revisan el expediente y de la solidez del mismo (¡e incluso del ánimo de quien lo revisa!). Por esta razón la experiencia en general puede ser muy diferente para cada quien. Nosotros hemos sabido de casos muy sencillos y expeditos, y de otros, como el nuestro, largo y tortuoso. Y bueno, también es posible contratar a un agente para que haga el trámite por nosotros, pero esto no siempre asegura nada y si lo que queremos es ahorrar lo más posible para viajar más tiempo, no es la mejor opción. Finalmente podemos decir, sin duda, que el trámite vale la pena ya que India es un país increíble.

Espero esta guía de El Glouton para obtener la Visa de India les sea de utilidad. Y no olviden que pueden escribir sus dudas o compartir su experiencia en la sección de comentarios. Ah, ¡y no olviden llevar dinero para los parquímetros! 

06 noviembre, 2014

Sueños a color. Capítulo 1, primera parte

Ésta es la primera entrega de una serie que estoy inaugurando y que se llama "Sueños a color", en donde aparecerán textos periódicamente a manera de capítulos. Ojalá sea de su agrado.


La Isla, primera parte

Abrí los ojos y no supe cuanto tiempo había dormido. -Otra vez me está volviendo esto de despertar a media noche, ¿qué hora será?- Después me cercioré, para mi tranquilidad, tratando de moverme lo menos posible, que ella seguía durmiendo. -Dichosos son los que tienen el sueño pesado. Estos malditos moscos me están matando de comezón, debe ser eso, voy a tener que ponerme repelente otra vez. Uy, pero está allá afuera. Pues ni modo, es eso o me voy a terminar lastimando la piel-. Me decidí a ir por él porque era mi mejor opción para volver a conciliar el sueño. Moví primero una pierna, despacio. -Ésta mano, ahora el brazo, sht, pérate wey, se va a despertar-, hasta quedar sentado en la cama. Luego, no se como pero logré pasar sobre ella y me escurrí por debajo del pabellón, con la habilidad de un ninja por supuesto, y conseguí poner los pies descalzos en el tibio suelo. Cuando estaba afuera, libre de la protección del mosquitero, me dí cuenta que además de comezón, tenía ganas de ir al baño. -Bueno, pues voy a aprovechar para ir, pero después de ponerme el repelente porque allá afuera siempre hay un chingo de moscos. Debería haber una tregua en la naturaleza para que no picaran cuando uno va al baño o está en la regadera, esas son chingaderas-. Comencé a untarme la pegajosa sustancia pero me detuve por un segundo, mis labios estaban tan secos como los troncos de las playas. -Lo peor de levantarme de la cama a media noche es que me llegan todas las necesidades de un jalón, caray. Ahora voy a tener que bajar a la cocina por un vaso de agua. Chale. Bueno, así me voy a ir, ni me voy a poner los pantalones de la pijama, total, todos están bien dormidos-. Salí del cuarto a hurtadillas, abriendo la puerta con la lentitud de un ladrón, y con los oídos bien atentos para ver si no había alguien por ahí me que sorprendiera en calzones. Entré al baño y sin cerrar la puerta, vacié la vejiga. -Ah, descansó mi alma, ahora voy por el agua-. Salí al área común, esquivé las hamacas y bajé con calma los escalones de madera de zapote hasta encontrarme en el pequeño patio del hotel. Cómo no traía zapatos y no había ninguna luz prendida, me terminaron de despertar las punzadas que sentí en las plantas de los pies cuando llegué al piso de gravilla. -No mames, no me acordaba. Hubiera traído chanclas. Pues ya estoy abajo, ni modo que regrese-. Caminé más despacio aún, ahora atento al suelo y dando pasos muy cortos, no porque hubiera piedras grandes en el camino, sino porque recordé, eso sí, que en las noches lo sapos salían y andaban brincando de aquí para allá. -Yo creo que salen tantos por las lluvias, ¿no? Lo bueno es que solo son chiquitos, no los enormes llenos de verrugas. De todos modos, imagínate pisar uno sin querer, guácala-.  Dicho y hecho, dí un paso y saltaron dos. Dí otro y saltó un tercero. Afortunadamente fuera de mi camino. Cuando por fin llegue al suelo de cemento del pasillo, pude relajar mi atención y mis pies. Me dirigí hacia la cocina, a unos pasos más de donde estaba. La luz estaba apagada. -Ahora sí, agüita. A ver si no me sale una pinche cucharacha y me corre por la mano o algo así. ¿Pinche Carlos, que no limpia o qué? Anoche me corrió una sobre el pie. Mejor prendo la luz, al menos para verlas, además ni siquiera alcanzo a ver dónde hay vasos-. El interruptor estaba al fondo de la pequeña cocina, así que estiré el brazo y encendí la luz verdosa del tubo incandescente. Había muchos trastos en el escurridor, algunos todavía mojados. Tomé el vaso más limpio que encontré, cerciorándome que nada se moviera alrededor. Serví agua del botellón y me la bebí toda de un jalón. -Qué tranquilo está todo de noche-.
Cuando volví a subir ya no encontré ningún sapo ni cucaracha en el camino. -¿A poco los espanté a todos? Pobres, seguro estaban bien agusto aquí afuerita-. Subí las escaleras de madera y me quedé parado en el último escalón, viendo el lugar, mientras me tomaba el segundo vaso que me había servido con más tranquilidad. -Esta chido este espacio, pero deberían de ponerles unos sillones más cómodos, esas sillas de madera están re gachas. Hace mucho que no estaba en un lugar tan tranquilo. Uff, ya me hacía falta un lugar así-.




31 octubre, 2014

Holbox con bajo presupuesto, tercera y (ahora sí) última parte

En la primera y segunda parte de esta mini guía ya platiqué sobre como llegar, dónde hospedarse y qué hacer en esta paradisíaca isla mexicana sin gastarse todo el aguinaldo. Desde como recorrer la isla, cómo ubicarse y dónde encontrar las mejores y más fantásticas playas, alejadas de todo. Pero me faltaba escribir sobre algo indispensable si visitas este lugar: la comida. 

Desayuno fresco

La comida
La experiencia me ha enseñado que no importa a dónde viaje, ni que tan fresa o rascuacho sea un lugar, si uno busca bien siempre encontrará lugares fabulosos en dónde comer delicioso y por poco dinero -y sin riesgo de contraer salmonella, para el caso-. Finalmente siempre hay gente que trabaja ahí y que necesita comer, ¿no? Pues en Holbox me dí a la tarea de buscar estos lugares y créanme que encontré unos increíbles. 
Primero que nada, creo que ni hay que decirlo, en la isla van a encontrar una amplia variedad de buena comida. Por obvias razones la mayoría tienen como especialidad productos del mar, aunque también se pueden encontrar de comida italiana, mexicana y demás. Pa' que se den una idea, digamos que en un bonito lugar italiano pueden encontrar por unos $210 pesos una pasta con mariscos o un pescado al mojo de ajo, o un guacamole con totopos alrededor de los $60 baros en cualquier lugar. Eso sí, la indispensable chela la encontramos más o menos entre $35 y $45 pesitos en todos lados, precio estándar para el bar chilango promedio. Sin embargo, y sobre todo si se cuenta con un presupuesto ajustado, desayunar, comer y cenar todos los días en estos lugares puede acabar con las arcas en pocos días. Así que les doy una recomendación que tomé de una buena amiga, busquen un hotel que cuente con cocina, ya sea común o privada, así pueden llevar comida por su cuenta, hacerse de desayunar y cenar en su habitación y solamente comer fuera. Así lo hicimos nosotros y ahorramos muchísimo. 
Ahora sí, los lugares ocultos (o no tanto) para comer delicioso por poco dinero en la isla.
Empecemos por el desayuno. Imagínense despertar a las 9 de la mañana, con las sábanas pegadas al cuerpo y un tremendo dolor de cabeza que les recuerda cada segundo la pachanga de anoche. Lo primero que pensarán es que quieren unos chilaquiles de Sanborns para hacer tierra. Pues resulta que en Holbox pueden encontrar unos todavía mejores en el changarro de "El Chino", a media cuadra del centro, en ese lugar que los locales llaman "el mercado", aunque yo le llamaría más bien "unos-cuantos-puestos-coloridos-de-fritangas-en-un-patio", pero bueno. El lugar del Chino, es un pequeñísimo rincón al aire libre con una sola mesa, un letrero hecho a mano -eso sí, con perfecta caligrafía- en dónde indica el menú. El hombre es un auténtico chino de unos 60 años, medio chimuelo, que por $40 pesitos prepara los mejores chilaquiles que he comido en los últimos años, con huevo estrellado y toda la cosa. Pocas veces he visto a alguien poner tanto empeño y concentración a la cocina, y el resultado es perfecto. Eso sí, no pidan café porque los mandará con el puesto de al lado. Además hay que tener suerte porque, dicen los vecinos del mercado, el Chino abre solamente si tiene ganas, y si hay lluvia, olvídenlo. 
Otro buen lugar más bien para echarse un tentempié de medio día, quizá después de haber pedaleado un rato, es el recién abierto El Changarrito. Este es un lugar que, como su nombre indica, es uno de esos changarritos tipo torteria chilanga, pequeño y con unas mesas que me da la impresión que pide prestadas al restaurante de enfrente.  Lo pueden encontrar al final de la calle principal, casi sobre la playa, frente al muelle. No hay pierde. Podrán elegir entre deliciosas empanadas recién hechas, de camarón, pescado o raya, sí, raya, por módicos $15 pesitos. Además tiene pescado frito, pescado asado, pescado empanizado, en fín, pescado. Aveces tiene otras cosas como cochina pibil y demás delicias. Todo excelente y a buen precio atendido por un tipo súper amable. El único problema es que no vende chelas, pero no hay problema en llevar las propias. Nada más no olviden que cierra los martes.  

No hay que dejar que la pesca del día escape

Ya para la tarde, después de todo un día de puras botanas en la arena, no les va a caer nada mal algo más sustancioso. Qué tal una de las famosas pizzas de langosta de la Pizzería Edelyn, justo enfrentito de la plaza central. Sencillo: buena masa crujiente y delgada, grandes trozos de cola de langosta y mucho, muchísimo queso. Increíble, $350 baros pero no la van a olvidar. También pueden darse una vuelta por el Viva Zapata Bar, que después de las 5:30 de la tarde, abre su parrilla y ofrece su especialidad: mariscos a las brasas.  Aquí si hay chelas y todo tipo de bebidas. Ok, sí, estos dos no se apegan a la idea de bajo presupuesto, pero créanme que vale la pena, sobre todo la pizza. 

Tratando de atrapar la cena

Para más en la noche, una vez bañados y refrescaditos -y untados de una doble capa de repelente de mosquitos- quizá tengan ganas de echarse algo pa' cenar. Hay un lugar junto a las Villas El Encanto, a escasos 20 metros de la plaza central, que es algo así como el patio de la casa del señor que atiende y que abre solo después de las 6 de la tarde. No se dejen llevar por la gran planta que está afuera del lugar que parece una enorme mata de mota, y más bien pidanse unos salbutes y panuchos de pollo, bien servidos y deliciosos por $15 pesitos, como para comerse unos 5 o 6. 
Si son de los que no pueden vivir sin un buen café, temo decirles que hay unos pocos lugares en dónde lo van a poder encontrar. El mejor y más agradable es el que también está junto a las Villas El Encanto. Un minúsculo lugar, con apenas espacio para la maquina, pero que ofrece excelente café. ¿Lo malo? Se supone que abre de las 8 de la mañana a las 2 de la tarde, y luego de las 4 a las 8 de la noche. En realidad, y si tienen suerte, lo encontrarán abierto por ahí de las 10 de la mañana y quien sabe a que horas de la tarde; eso sí, en la noche seguro. 
Ya para terminar el día y disfrutar del fresco de la noche, no hay nada más exsquisito que ir por una perfecta marquesita. Hay dos carritos, ambos en la plaza central, que aparecen sin hora establecida después de que se va el sol. El mero bueno es el que está frente al Palacio Municipal, y aunque un poco caras ($30 las clásicas de puro queso holandés), son el manjar yucateco más grande para este viajero.
Aquí las mejores recomendaciones para comer bueno y barato en Holbox. Seguro hay más lugares pero estos son los que me encontré en 8 días de reconocimiento del terrereno, aunque sin duda voy a tener que regresar a ampliar la búsqueda. Ahora ya saben que no hay pretextos para viajar y conocer esta increíble isla paradisíaca. Siempre hay una forma de viajar con poco dinero. Y bueno, si todavía quieren ahorrar más, pueden hacer lo que mucha gente: conseguir una caña de pescar y tratar de atrapar la cena ustedes mismos. 





Espero que esta mini guía les sea de utilidad. Si tienen preguntas o quieren añadir algo, no duden en preguntar en mi facebook, en twitter @davit00 o comentar en este blog. ¡Esperen más mini guías de El Glouton pronto!





27 octubre, 2014

Holbox con bajo presupuesto, segunda parte



Ésta es la segunda parte de la mini guía de El Glouton para ir a Holbox y disfrutar de una fantástica semana en una isla paradisiaca, con un presupuesto corto, o mejor dicho, sin gastar la mitad de tus ahorros para la vejez. En la primera parte ya describí la que me parece la mejor forma de llegar, paso a paso, desde la Ciudad de México, y algunas de las opciones que se pueden encontrar para hospedarse, sin duda información importante. Sin embargo, en esta segunda y última parte les contaré sobre lo esencial, lo mero bueno: la comida y el entretenimiento en la isla. 
Ahora sí, después de las varias horas de camino, se encontrarán en una isla habitada por poco más de un millar de personas, de 40 km de largo por 2 de ancho, 32 km de arena blanca y con un mar que parece alberca inflable, es lógico que lo primero que van a querer hacer es correr como niños hacia la playa. Así que vez instalados en un hostal, villa, habitación o dormitorio, es momento de dejar la mochila junto a la cama, ponerse el traje de baño, aplicarse una generosa cantidad de protector solar y salir a conocer la isla. 
Lo primero que se preguntarán es ¿y ahora a dónde voy? No importa si su hotel está ubicado cerca del centro o en una zona más alejada, lo más recomendable es darte una vuelta al muelle, ubicado justo al centro de la playa habitada. Para llegar solo hay que seguir la calle principal del pueblo hacia el lado opuesto de dónde desembarcaron del Ferry, no hay pierde, al final del camino verán un llamativo altar a San Telmo, protector de los pescadores. Además de ser un lugar excelente para refrescarse con la brisa de la tarde y para huir de los mosquitos que salen puntualmente al meterse el sol, el muelle es un excelente punto de referencia para ubicarse en la isla. 

Altar a San Telmo, cerca del muelle central.

Para ubicarse
Primero, si son uno de esos necios como yo que creen que teniendo un mapa estarán más seguros y podrán llegar a dónde quieran, pueden conseguir uno en la caseta de información del muelle sur, junto al desembarco del Ferry, pero créanme que no les hará falta. En realidad es bastante sencillo ubicarse (y lo digo yo que me pierdo dentro del mercado de Coyocán). Lo más importante: la plaza central, dónde podrán encontrar un cajero automático de Bancomer funcionando 24 horas, hoteles, fondas y restaurantes, una farmacia (a media cuadra), algunas tiendas y después de que el sol se pone, y si el señor tiene ganas de salir, el carrito de las Marquesitas, indispensable. Además está el muelle norte, alrededor de dónde también encontrarán algunos hoteles, restaurantes y sobre todo las palapas dónde se pueden contratar tours con las cooperativas de pescadores. En general todo es realmente cerca dentro del pueblo, incluso los hoteles mas alejados, a los que se puede llegar caminando. Finalmente, quizá podría ser útil recordar al nombre de las calles, quizá alguna que otra dirección, pero la verdad es que todo es tan cerca que ni hace falta y en muchas ocasiones, ni nombre tienen las calles. Es más fácil preguntar a cualquier persona por el hotel o el lugar que uno busca y listo. 

El muelle central, perfecto para ver el atardecer (y librarse de los mosquitos).

Las playas
Para recorrer las playas habitadas no es necesario pagar $50 pesos a un taxi por un recorrido de 5 o 6 minutos, todas se encuentran a una distancia perfecta para caminar. Tomando el muelle como punto de referencia, hacia ambos lados encontrarán alrededor de 1 kilómetro de playa, y una serie de hoteles y "Guesthouses" bastante agradables, con camastros de madera, camas colgantes, palapas y uno que otro changarro de chelas, que les rentarán (la mayoría) un espacio de sombra a cambio de consumir ahí mismo. Nada mal si lo que uno busca es tener un mesero que se aparecerá cada hora, bebidas alcoholizantes a la mano y ver pasar a la gente para un lado y para el otro. Una buena recomendación es que no porque no vean a nadie alrededor de una palapa vayan a pensar que está abandonada o no es de nadie, podría pertenecer a un hotel. Así nos sucedió a nosotros cuando encontramos unas pocas palapitas que pensamos que estaban abandonadas, pues se veían descuidadas y sin gente cerca. "Genial, una palapa gratis", dijimos. La sorpresa fue cuando de quien sabe dónde, debajo de una piedra yo creo, apareció un lugareño diciendo que era su playa y que estaban disponibles para renta por $50 pesos por piocha, sillas incluidas. Todavía nos pidió disculpas por tener que cobrarnos, pero "ya todo está muy caro. Estas sombritas, por ejemplo, cuesta 16,000 pesos cada una, además soy el único mexicano que es dueño en estos días". Yo no tengo ni idea de cuanto cueste hacer una palapa de un metro cuadrado ni si es el último mexicano dueño de un pedazo de arena, pero al menos, 50 pesos por todo un día de sombra y comodidad en la playa, valían la pena.

Un caminante, a lo lejos, sobre el banco de arena. 

Ahora, todo muy bien hasta aquí, pero si lo que quieren (y les recomiendo ampliamente) es buscar areas menos... digamos, turísticas, Punta Cocos, en el extremo izquierdo de la isla, y Punta Mosquito en el derecho, fuera del área poblada, será lo que buscan. Fácilmente accesibles en bicicleta, estos lugares son la definición de playa virgen que aparece en Google. Están alejados de casi todo rastro de civilización pero sin que sientan que están a la mitad de la nada, sin salir de la seguridad de la cobertura del celular, así que podrán subir sus fotos luciendo el bronceado al Instagram. Basta con pedalear unos veinte minutos en el camino casi al borde de la playa y estarán ahí. Hacia Punta Mosquito, pasando el Hotel Las Nubes se toparán con lo que parecería la desembocadura de un río (aunque en realidad es agua salada entrando hacia la isla), un fantástico lugar para descansar bajo la sombra de un árbol, ver aves pasar (y quizá uno que otro cocodrilito) y estar lejos del ruido y de todo mundo.

Isla en la boca del río. 

Otra opción es pedalear una media hora hacia el lado contrario del muelle hasta llegar a Punta Cocos. De este lado los caminos no van tanto por la playa sino más por dentro del terreno, así que no son tan chulos, pero si tienen paciencia llegarán a la mera punta en donde encontrarán lo que los locales llaman "La Laguna". Se trata de un recoveco en el perímetro de la isla en forma de semicírculo, en donde en ocasiones los delfines entran después del atardecer. Chulada. Estos dos fueron mis lugares favoritos de toda la isla. Sin turistas, sin meseros, sin ruido. Solamente nosotros, un buen libro y eso si, un six de cheves.

Diana y yo, junto al río y las bicis rentadas.

Para entretenerse
Quizá estar todo el día tirado al sol como reptil, tomando cerveza y disfrutando de la vida, es algo que todos buscamos en la playa. Pero después de tres o cuatro días seguidos es casi seguro que tendrán ganas de buscar alguno para distraer la ardilla o una que otra actividad física. Primero, si son de esos que les gusta aventarse y brincar sobre la olas, o andar de frescos con sus tablitas de surf, olvidenlo. A lo largo de toda la playa hay un enorme e impactante banco de arena que permite caminar hasta 500 metros mar adentro sin que el agua suba más allá de las rodillas, y con olas que te harán sentir en la tina del baño. Podrán pensar que esto es sumamente aburrido, pero tiene sus ventajas. Si llegan a Punta Mosquito verán que no hay forma de pasar al otro lado del río dado su tamaño. Sin embargo si caminan sobre el banco de arena podrán pasar de largo la boca del río y seguir mucho más adelante hasta encontrar más kilómetros de playas desiertas, pero con un plus: flamingos a tiro de piedra. Y todo esto, sin pagar un solo peso. Además el agua poco profunda permite hacer deportes como el KiteSurf, el Paddleboarding o el Kayak. Todos pueden rentarse en algunos hoteles, es cosa de preguntar por ellos.

El banco de arena, hogar de muchas aves.

Diana disfrutando de las olas de Holbox

Como ya dije, también se pueden rentar bicicletas en varios lugares por alrededor de $150 el día. ¡Nosotros encontramos que en nuestro hotel las rentaban en $60 por ser huéspedes! Así se pueden visitar todos los rincones de la isla con poco dinero. Digo, si tienen ganas, también pueden rentar un carrito de Golf por alrededor de $500 el día. Y bueno, siempre está la opción de echarse unas rolas a grito pelado con algún lugareño despechado en el Karaoke del Viva Zapata bar.

Una pareja de desconocidos recorriendo la playa en Kayak

Y pues para terminar este post debo confesar que resultó más largo de lo esperado, así que los invito a leer la tercera y (ahora sí) última parte de esta mini guía en dónde escribiré sobre delicias como perfectas Marquesitas y salbutes recién hechos, la deliciosa comida en la isla, ¡así que no se la pierdan!


17 octubre, 2014

Holbox con bajo presupuesto, primera parte



Hace apenas unos días, mi novia y yo volvimos de una increíble semana en una isla en el caribe mexicano. Si, así de chingón como suena. Y no es precisamente que seamos el yerno de Carlitos Slim y la nuera del Chapo Guzmán, simplemente se trata de Holbox, una isla poblada cerca de las costas de Cancún que, para mí, es un edén. Si ya te imaginaste tus siguientes vacaciones desparramado en una hamaca frente a un mar azul turquesa, flamingos a lo lejos, pizzas de langosta y poca gente a tu alrededor, esta isla te va a atrapar. Y para que puedan disfrutar de sus encantos, aquí les dejo la mejor -y más realista- guía que podrían encontrar para vivir una semana completa de ensueño, gastando menos de lo que cuesta el nuevo smartphone de moda (sin mencionar que ni lo van a necesitar allá).


Cómo llegar
Holbox se encuentra, más o menos, a 55 kilómetros de la turistosa ciudad de Cancún. Para llegar desde el DF hay que tomar varios transportes. Primero un vuelo a la ciudad de Cancún, en donde si llevan un presupuesto ajustado no querrán pasar ni una mañana desayunando así que les recomiendo tomar el primer vuelo del día. Volaris tiene salidas casi diario desde las 7:00 am, y si se ponen abusados pueden encontrar vuelos en ofertas hasta por el 70% de descuento.

Llegando al aeropuerto de la soleada ciudad deberán buscar un mostrador de ADO y preguntar por las corridas para la Terminal de Autobuses de Cancún, también de ADO. Hay salidas cada media hora, cuesta $62 pesos mexicanos y el trayecto es aproximadamente de 40 minutos. Muy leve. Llegando a la Terminal, en el mostrador de "Autobuses Mayab" deberán preguntar por los camiones hacia el pueblo de Chiquilá. Las salidas más cómodas son la de las 10:25 y la de las 12:50. Para esta hora ya deberán estar bastante hambrientos, así que les suiero ampliamente que se den una vuelta a los carritos estacionados justo afuera de la terminal. De a 10 pesitos, encontrarán una buena variedad de tacos de guisados quintanarroenses bastante buenos. ¿Mi recomendación? el de chile relleno y el de machaca. Volviendo al transporte, tomen el camión a Chiquilá por $108 pesos, y acomódense un rato porque el trayecto dura cerca de 3 horas, aunque es un tramo amigable con los que quieran dormir. Como todas las carreteras en la península, hay muy pocas curvas pronunciadas, lo que permite al chilango promedio alcanzar el nivel de "ay wey, que rápido llegamos".  

Ya que estén en Chiquilá, lo primero que deberán hacer es ignorar a todos los lancheros que les ofrecerán "pasarlos a la isla". Por un lado porque eso suena a que los están llevando a un lugar ilegal, en segundo porque les querrán cobrar una lana por el viaje particular, y tercero porque justo a un lado, sobre el muelle, encontrarán los ferries que los llevarán a la isla por menos dinero. Las tres empresas que hay tienen los mismos costos e itinerarios: desde las 6:00 am y hasta las 9:00 pm, cada hora. Así, por $180 pesotes habrán adquirido el viaje redondo y estarán pisando Holbox en 25 minutos más. A partir de este momento no olviden untarse protector solar cada que se acuerden y repelente de moscos el doble de veces. 

Llegando a la Isla
Ya en la Isla casi toda la civilización esta a distancia de caminar, así que no se dejen llevar por los curiosos taxis: los Hol-Car. Carritos de golf pintados de amarillo y adaptados para llevar gente a través de las calles de arena del pueblo. Si el sol los intimida, ármense de valor y no teman, desde el puerto donde embarca el ferry se puede llegar a la plaza central en menos de 15 minutos a pie. Serán unas 5 o 6 cuadras, y el mar a unas 8.



Dónde dormir 
Alrededor de la plaza central de la isla podrán encontrar varios y muy diversos lugares donde dormir. Desde unos cuantos cuartos en renta hasta habitaciones en el tercer piso del que yo creo es el edificio más alto de la isla, con tres pisos. Desde dormitorios compartidos hasta habitaciones con baño privado, aunque es de esperarse la misma gama de precios. También hay varios hoteles en lo que podríamos llamar "las afueras" del pueblo, quizá con playas más tranquilas pero la mayoría son más lujosillos y los precios pueden llegar hasta los $9,000 pesos por habitación. Yo les recomiendo que busquen en la sección intermedia, ni tan lejos ni tan cerca. Tomen en cuenta que aquellos hoteles que tengan vista al mar serán más caros, pero la playa siempre estará a tiro de piedra del resto. Como recomendación echen un ojo al Hostal Tribu, o a las Villas El Encanto, éste último lugar es donde nosotros nos hospedamos y puedo decir que fue ideal. Habitación privada para dos, con baño compartido, en la plaza central y a tres cuadras de la playa por tan solo $350 pesos la noche. ¿Nada mal no? Lo único gacho: las noches de karaoke en el bar Viva Zapata que está justo a un lado, pero nada que no resuelvan un par de buenos (e indispensables) tapones para los oídos. Y no olviden que los precios en todos los hoteles están establecidos dependiendo de la temporada: alta, media o baja.



Por ahora ya saben como llegar y dónde dormir, los básicos. Ya pueden empezar a planear el siguiente puente, pero esperen la segunda parte de esta mini guía porque viene lo mejor: la comida, que incluye pizzas de langosta, empanadas de raya y los mejores chilaquiles que he comido en los últimos años. 

Las fotos son algunas de las que tomé con una Canon AE-1, usando un rollo ISO100 forzado a 400.