11 marzo, 2013

Hasta pronto diplomado, hola mini pizzas


Pues resulta que ya pasaron varios sábados desde que terminé el diplomado que había estado cursando todos estos meses. No tuve una "graduación" ni nada, ni siquiera un examen final; lo que sí tuve fue una clase increíble en donde aprendí a hacer un Sacher y el pastel Ópera, dos de mis favoritos.
La verdad es que me sentí muy contento durante esta pequeña pero alegre etapa de mi vida. Fue la primera vez que me acerque oficial y formalmente a la cocina, y me atrapó; si es que no me tenía desde antes. Cada mañana de sábado, cuando entraba a la cocina y la encontraba ordenada y lista era hasta reconfortante y me hacía olvidar la desmañanada, y sobre todo la rasurada (eso sí, cuanto la detesté). 

Ahora, ya en mí casa, he preparado cosas deliciosas; aveces siguiendo recetas, aveces inventando. Veo la cocina con otros ojos y, aunque ya no he preparado recetas muy elaboradas como filete relleno con alguna salsa de ocho pasos y cosas por el estilo, ahora he estado muy feliz con recetas sencillas pero sumamente reconfortantes.

Un buen ejemplo fueron estas deliciosas mini pizzas que hice para Diana y para mi en una noche de viernes con películas. Nada más delicioso que hacer pequeñas pizzas con cualquier clase de ingredientes sobrantes que haya en el refrigerador; el secreto es una buena masa esponjosa y ligera con una muy buena salsa de jitomate para poder ponerle encima lo que sea. Lo mejor de hacer pizzas pequeñas es que requieren realmente de pocos ingredientes y muy poco tiempo en el horno. Están listas en 5 minutos!


Prueben con el queso que tengan o incluso con una mezcla de ellos, algunas verduras en trozos pequeños, crudas o cocidas, y alguna carne o ¿porqué no? un pescado. Esa noche la combinación ganadora fue la de cebolla, salchicha para asar, pimientos verdes y mucho, mucho queso chihuahua, uff!!


Les dejo la receta de la masa para pizza y la rápida pero deliciosa salsa de jitomate de mi chef favorito, Jamie Oliver.


04 marzo, 2013

PES y su guacamole



Aunque un poco tarde, aprovecho los Oscares para dejarles unos cortos animados que me han gustado siempre del extraordinario PES, quien fue nominado por su cortometraje "Fresh Guacamole" aunque creo que me gusta más "Western Spaghetti" de hace unos años. 

Adam Pesapane, mejor conocido como PES, nació en Estados Unidos en los setentas; estudió literatura inglesa y se ha convertido en uno de los mejores animadores de stop-motion gracias a su inconfundible estilo en el que usa objetos sencillos y comunes para animar a seres vivos y otras cosas. Tiene una fuerte influencia de la increíble animación soviética, mezclado con la genialidad de los objetos cotidianos y un toque como informal que me encanta. 

Disfrútenlos. 





07 febrero, 2013

Sopa de salmón con jengibre y fideos de arroz

Esta receta me gusta porque es una combinación entre cocina oriental y occidental. Es perfecta con trozos de salmón o cualquier otro pescado que muchas veces se queda en las pescaderías porque son las secciones laterales o las orillas del filete, pero que no tienen nada de malo. Además, son mucho menos costosas.
También se puede hacer con cualquier verdura que tengamos en la cocina, y como se necesita poca, puede hacerse incluso con sobrantes de otros caldos o verduras. Lo único es que debe mantener el jengibre, los fideos y pescado. A partir de ahí pueden experimentar con otras combinaciones. Y como siempre digo: que hay que revivir esas viejas costumbres de crear un platillo nuevo a partir de las sobras de uno anterior. Basta de tirar comida a la basura!

Para dos platos

Ingredientes:
1 limón
1 diente de ajo grande
1 trozo de jengibre fresco del tamaño del ajo
1 zanahoria pelada, y cortada en rebanadas finas
1 ramito de brócoli, sin el tallo grueso
2 cucharadas de aceite de olivo
1 ramito de perejil fresco, sin tallos grandes, picado no tan fino
250 ml de fondo (caldo) de res, pollo o verduras
250 g de fideos de arroz
100 g de salmón fresco, sin piel, cortado en cubos de 2 cm.
Sal y pimienta

Preparar los fideos en agua hirviendo según las indicaciones del paquete. Poner dentro de la misma olla caliente (ya sin agua), rociar un poco de aceite de olivo, tapar y reservar.

Primero meter en el microondas el ajo pelado para poderlo machacar. Después se pela el jengibre con el borde de una cuchara, tratando de eliminar lo menos de carne que se pueda para aprovecharlo. Juntos se muelen el ajo, jengibre y un poquito del perejil en un morterito de madera o de piedra. Debe de molerse bien para lograr una pastita que se pone, después, en el aceite caliente. Cuando empiece a tomar color suave, se agrega la zanahoria y se deja cocinar por unos cinco minutos, moviendo ocasionalmente.

Cuando todo este tomando un color dorado se vierte el caldo ya sea de res, pollo o verduras, (aunque yo recomiendo el primero) en frío para levantar los sabores del fondo. Se pone a fuego alto y en cuanto suelte el hervor se reduce el calor al mínimo. En este punto se agrega el brócoli, cortando los ramitos en trozos pequeños para que se puedan tomar con la cuchara, el salmón y el resto del perejil, dejando un puñito para decorar. Tan solo 10 minutos después se cerciora que el salmón esté cocido y si es así, se retira del fuego y se sazona con sal y pimienta al gusto.

Se sirve colocando un poco de fideos en el fondo del plato, luego la sopa y finalmente un poco de perejil picado y un chorrito de limón. Se puede acompañar con un buen pan y, como diría Julia: Bon Apetit!!


10 enero, 2013

El bacalao de mi bisabuela


Estas pasadas fiestas decembrinas me di a la tarea de conocer a fondo las recetas de la comida navideña que tanto me gusta y que tanto espero con ansia. Al mismo tiempo por azar le toco a mi familia llevar el bacalao a la cena del 24, así que me propuse obtener el mayor conocimiento de este platillo a través de mi abuela. Toda una experiencia.

En primer lugar me di cuenta que un buen guiso, de esos de antes, no consiste solamente en saber dos o tres trucos en la receta; todo comienza desde donde comprar los ingredientes, tener el tiempo necesario para seleccionarlos con calma y por supuesto, comprar los de mejor calidad.

Así fue que mi abuela y yo fuimos a comprar el bacalao a una conocida tienda de vinos y productos gourmet desde mediados de noviembre porque, en sus palabras, hay que seleccionar el mejor antes de que esté escogido. Me enseñó que debíamos buscar el que no estuviera tieso, que tuviera un color bien blanquito pero sobre todo que tuviera lonjas bien gorditas. Así lo aprendí.


Ese era el ingrediente clave, obviamente, pero no por eso compramos los demás de menor calidad. Al final, salimos de la tienda con tres kilos de pescado salado, un frasco grande de chiles güeros, otro de pimientos en conserva y una buena lata de aceitunas sin hueso, todo importado de España.

Ya en diciembre, y a no más de una semana antes de la fecha fuimos a comprar al mercado los jitomates, cebollas, ajo, hierbas y demás elementos frescos. Algo importante fueron las papas cambray puesto que ahora hay una gran cantidad de papas (por no decir verduleros) farsantes que venden papas pintadas con colorantes. En fin, todo estaba listo.
Uno de los errores más frecuentes al preparar el bacalao es que no desala correctamente y por eso a mucha gente no le gusta, al encontrarlo salado. Sin embargo esto es fácil de controlar con el lavado del pescado. Nosotros empezamos a remojar el bacalao en agua fría un día antes de cocinar, cambiando la misma cada dos rigurosas horas y dejándolo toda la noche sumergido.

El día de la cocinada empezó cuando pusimos a hervir el bacalao ya remojado en agua limpia durante 10 minutos. En cuanto salió lo desmenuzamos y lo reservamos.

Ya en la cacerola grande pusimos el aceite a calentar, agregamos la cebolla bien picada y el ajo. Cuando empezaron a tomar color agregamos los jitomates escalfados y picados, el perejil y el puré, y lo dejamos bastante hasta que se ponga chinito.  se agrega el bacalao. Ya al final se agregan las aceitunas, papas, chiles y se sazona.

Al final me di cuenta que en realidad la receta no es tan complicada, solo que hay que preparar varios ingredientes con distintos procesos como pelar las papas, desmenuzar el pescado, etcétera.


De todo aprendí que hay que ser paciente al cocinar, ponerle corazón y el resultado será sin duda delicioso.


08 enero, 2013

Las extraordinarias e impactantes fotos de Marcel van der Vlugt




Recientemente descubrí casi por casualidad a este fotógrafo, leyendo alguno de los blogs que leo de cajón; me decidí a echarle un vistazo a su trabajo y créanme que fue una sorpresa lo que me encontré.

Marcel van der Vlugt nació en Ámsterdam en los ochentas, según su página web. De lo que pude ver en su obra se ha dedicado principalmente a la fotografía de moda con algunas colaboraciones para campañas y marcas específicas. Ha trabajado en muchos países y ha presentado su trabajo en una infinidad de galerías. Pero dentro de este mundo de imágenes lo que realmente quiero mostrarles es un par de series fotográficas que realmente me impactaron, pero también me atraparon.  Se trata de fotografías que, para mi gusto, combinan de manera genial la estética de mujeres bellas con la naturaleza casi animal y grotesca, por no decir simple y humana, de algunos alimentos. Además no sé que hace con las miradas de las modelos que logra un contraste buenísimo entre la rudeza del “maquillaje” con la claridad en los ojos. Fascinante. Sin duda sus imágenes son algo que cualquier amante de la fotografía y la cocina debe ver. Les dejo algunas de mis favoritas.